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¿A qué edad empezar a poner límites?

21-Oct-2013

 Si bien es cierto que los bebés comienzan a relacionarse con un carácter que podríamos definir como más social a partir de los 4/5 meses (cuando ven algo que les gusta mueven sus brazos, ríen… en definitiva producen lo que podemos considerar como el primer intento deliberado de interacción), no suele ser hasta pasados los 8 meses cuando los bebés ya empiezan a anticipar sucesos que satisfarán sus necesidades y deseos e intentarán hacer que ocurran (por ejemplo, si un niño de esta edad ve que nos ponemos el abrigo para salir puede empezar a reclamar nuestra atención para que no nos vayamos o para venir con nosotros). 

 

Un “no”, un “muy mal”, un “no se hace”… Siempre con un tono de voz más serio y rotundo que el habitual. En esta etapa el objetivo será no permitir que asocie una conducta inadecuada con un efecto positivo para él, como por ejemplo, un bebé que da una “manotada” en la cara a alguien cercano para reclamar atención y nuestra respuesta consiste en reírnos por lo gracioso que ha sido y prestarle no sólo esa atención que pretendía, sino también un plus de satisfacción para él al ver que de esta forma nos roba también una sonrisa. Así pues, acción inadecuada, respuesta inmediata de desaprobación.

 

Sin embargo, hay dos hechos fundamentales que cambian notablemente la forma de entender el mundo y de relacionarse en los bebés. Primero,  el empezar a caminar. Ya no necesita a un adulto para llegar a los sitios. Con su nueva autonomía adquirida ya puede explorar, descubrir y, sobretodo, relacionarse por sí mismo con su entorno, lo cual provocará en él un gran salto a nivel social (y en nosotros más de un susto), mayor aún si tenemos en cuenta que paralelamente en el caso de muchos niños coincidirá el progresivo dominio del caminar con el segundo de los aspectos fundamentales que mencionábamos, el empezar a desarrollar su capacidad de habla. En apenas cuestión de meses nuestros bebés se están convirtiendo en niños pequeños (será discutible por algunos, pero siempre he pensado que cuando ya empiezan a caminar y a hablar dejan de ser bebés para convertirse en niños pequeños). 

 

En cuestión de pocos meses la "vida social" de nuestros pequeños cambiará enormemente. (fuente: YouTube).

 

 

Es en esta fase donde debemos empezar a poner límites y normas (más elaborados que esas simples respuestas inmediatas que mencionábamos anteriormente) por varios motivos: 

  1. En este momento no sólo tendremos a nuestro niño, sino también un pequeño científico que querrá descubrir todo lo que le genere curiosidad, sin tener miedo o preocuparse por los posibles riesgos de sus actos. Aquí ya no nos será tan sencillo tenerles controlados, por lo que deberemos establecer límites para que aprendan, por ejemplo, que en la calle no pueden alejarse de nosotros si van caminando, que hay cosas como los enchufes que no se deben tocar o que tienen que venir cuando les llamamos.

  2. A partir del año los avances en la comunicación son enormes. No sólo nos referimos a la comunicación verbal, cuando empiezan a elaborar el habla  y su, por ahora, pequeño vocabulario, sino que también a nivel no verbal su evolución es notable. Así pues, ya no sólo asociará una acción a una consecuencia inmediata, como en la fase anterior, sino también podremos explicarle (siempre de forma clara, escueta y adecuada a su edad) porqué está mal, por lo que su grado de comprensión será mayor e, incluso, podrá generalizar estos límites a otras circunstancias similares (si me regañan por intentar meter los dedos en el enchufe en casa de los papis, en casa de los abuelos también estará mal, por ejemplo).

  3. A partir del año y medio aproximadamente, nuestros niños ya elaboran combinaciones mentales.  Este hecho es fundamental. Empiezan a pensar, aunque a un nivel muy básico, en las consecuencias que sus acciones podrían provocar (aunque esto no quiere decir que elijan hacer lo correcto), son capaces de simular (acunar a una muñeca, hacer como que hablan con el móvil o que están comiendo) y no sólo están aprendido a leer estados emocionales, sino que intentarán también anticipar qué tienen que hacer para conseguir que nos riamos, que juguemos con ellos, que les prestemos atención, etc.

 

En definitiva, es normal que en algún momento aparezcan conductas inapropiadas, que nos hagan pulsos o que nos manipulen (con “llanteras” o “pataletas”), pero tenemos que ser conscientes que estamos ante una etapa (entre el año y medio y los dos años) donde muchos de los aprendizajes  que desarrollarán nuestros niños serán la base o el punto de partida de su crecimiento social, por lo que es importante poner límites y normas en estas edades para promover un adecuado desarrollo emocional y social.

 

¿Creéis que tan pequeños no pueden ser algo manipuladores? (fuente:Youtube).

 

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